CUANDO EL DOLOR EMOCIONAL NOS SUPERA

He estado ausente muchos días y os he echado mucho de menos.
He estado ausente por temas de salud de mi madre, finalmente estamos en una lenta recuperación pero… ME HA SUPERADO. Y tal vez porque me dedico a la psicología me he preguntado con más curiosidad: ¿Seré frágil? ¿Acaso no tengo capacidad de resiliencia (de sobreponerme a los golpes de la vida)? ¿No soy inteligente emocionalmente y gestiono mal mis emociones?
No lo creo.

A veces sucede. Sucede que podemos lidiar con mil oleajes y de repente la ola número «equis» nos deja noqueados y nos quedamos deambulando como autómatas, observando lo que nos rodea desde una irrealidad en sordina y arrastrando un cuerpo agotado. Sufrimos.

Y hacerlo es normal.

Basta ya de vendernos una vida feliz con pastillas para anestesiar el dolor emocional, porque en la mayoría de los casos solo sirven para cronificar, crear problemas adicionales y anestesiar también el entusiasmo.
Y basta ya de prometernos la felicidad a través de “poderosas” herramientas de Inteligencia Emocional porque el dolor es un ingrediente más de la vida y la manera más saludable de superarlo es atravesarlo, padecerlo y sentirlo.

Pero todo tiene su TIEMPO y después de quedarse «fuera de juego» llega otra ola que te refresca la cara y te devuelve a la realidad y si llevas más de quince dias noqueado, te toca a ti echarte encima una buena jofaina de agua, y ahí sí! ahí es donde tienes que volver a abrir las ventanas, redescubrir la belleza de las vistas y dejar que el aire vuelva a llenar tus pulmones, buscar esa fuerza dentro de ti que te permita empujar hacia adelante aun con el viento de cara.

Lo más increíble es que descubriras recovecos dentro de ti que ni sospechabas que pudieras tener, y que te harán un poquito más libre, un poquito más fuerte y a pesar de la adversidad o gracias a ella… serás mucho más CONSCIENTE de cada momento mágico de la vida.

Después de echarme encima un buen jarro de agua fresca, estoy feliz de volver.
💙💙💙