UN PROPÓSITO INESPERADO

Hoy vuelvo a la calma de la rutina tras unos días fuera con la familia. Un día precioso en Madrid para los que nos gustan los cielos grises.

Y caigo en la cuenta de que me encantan los contrastes; pasar del silencio y la tranquilidad que inducen más a la introspección y a la creatividad, observando el flujo de los pensamientos a través de la música, de la lectura o simplemente apreciando el acontecer de los momentos cotidianos y después dar un salto al ruido y al entusiasmo de escenarios totalmente desconocidos, extravagantes y peculiares, a través de aventuras nuevas, viajes, relaciones con personas muy diferentes o actividades inusuales.

Sin embargo paso demasiado tiempo en esa franja intermedia que me adormece más y creo que es por la que discurrimos más habitualmente la mayoría.

Por eso, y aunque para este año no me había hecho ningún propósito especial, tras leer un artículo de Maruja Torres en el que dice que “un día se acostó con dieciséis años y al día siguiente se levantó con sesenta y tantos”, me ha asaltado un propósito repentino que me apetece contaros por si lo compatiis: «Estar más pendiente de salir de mi franja intermedia y hacer muchas más locuras de un día para otro que me rompan por completo los esquemas y también reservar más tiempo para el silencio y el reencuentro conmigo misma»

Arrancamos el nuevo año y espero seguir seguir compartiendo con vosotros estos ratitos de silencio y ¿por qué no? de locuras también.
💙💙💙